¿En qué va la ley de etiqueta de los alimentos?

Actualmente en Colombia no existe una regulación exigente en cuanto a cómo deben ser los etiquetados de los productos alimenticios que se venden en las estanterías de los supermercados, negocios medianos y tiendas, y que son, por supuesto, del consumo diario. 

La apuesta de la Ley 214 de 2018 es implementar una normativa similar a la que se ha establecido en otros países de América Latina, para que en la parte frontal de las etiquetas aparezca una información clara sobre los comestibles procesados que están comprando los consumidores.

Esta iniciativa se centra, sobre todo, en el concepto de la desinformación, pues argumenta que las formas actuales de etiquetado no son claras, ni específicas ni explícitas.

Si bien en ellas se puede encontrar la información nutricional, tampoco es un secreto que una gran parte de la población (exceptuando a los expertos) saben leer o interpretar qué quiere decir cada uno de los elementos allí incluidos. 

La ley, la cual fue radicada en 2018, iba a tener su primer debate en la Cámara de Representantes a finales de junio, pero por temas ajenos a los ponentes, ese día el proyecto se cayó en la agenda del Congreso de la República.
Fabián Díaz, representante a la Cámara por la Coalición Alternativa Santandereana, es uno de los autores de la ley y explica que lo que buscan es que “las personas tengan consumos informados; que puedan identificar los productos ultraprocesados”.

“Nosotros hemos expuesto la importancia de estos etiquetados, los cuales, en el peor de los casos, terminan confundiendo a los padres de familia”, expone el congresista. 

En el tiempo que ha transcurrido desde que la Ley se cayó, han pasado varias cosas. Por ejemplo, en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, algunos movimientos políticos instalaron una pancarta exigiéndole al Gobierno debatir de nuevo esta iniciativa.

Sin embargo, esto deberá esperar, por lo menos hasta el 20 de julio, que es cuando se abre una nueva legislatura. Después de esa fecha, los autores de la ley podrán volver a hacer uso de sus facultades para radicar el proyecto una vez más en el Congreso. 

La idea es, principalmente, que si la propuesta logra superar los debates que tiene que sortear para convertirse en ley, los colombianos puedan empezar a ver, en adelante, unos sellos muy similares a los que se aprecian en esta página, en la parte frontal de las etiquetas.

En términos prácticos los ciudadanos colombianos empezarían a identificar unos sellos en productos como las papas fritas, las gaseosas, los cereales, los dulces, entre otros. 

El tema, sin duda, se compara con el de las cajetillas de cigarrillos, que en su empaque le muestran explícitamente al público las consecuencias y las secuelas que puede provocar el hábito de fumar. 

Lo que se entiende es que quienes impulsan la ley no desean que la industria deje de vender sus productos, sino que, más bien, la gente sepa, realmente, qué se está comiendo.

De acuerdo con Mercedes Mora, máster en nutrición humana de la Universidad de Londres, quien ha realizado estudios sobre el tema, asegura que las etiquetas actuales no están diseñadas para que la gran mayoría de la población la pueda interpretar. 

“Están diseñadas para reportar que tiene determinada cantidad de ingredientes, pero no especifica si esa cantidad es saludable o no”. Mora cita un ejemplo: “es como encontrarse un papel en la calle que dice que hay 20 carros y 30 casas, ¿eso es mucho o es poco?, no lo sabemos, pues con la información nutricional actual, está pasando lo mismo”.

Siguiendo el concepto de la especialista, la necesidad de que los consumidores sepan qué es mucho o qué es poco (en azúcares, grasas, sodio, calorías, entre otros) es grande.

La Organización Panamerica para la Salud (OPS) recomienda la implementación de los sellos en el etiquetado para que el público pueda tomar decisiones más críticas y para proteger al consumidor de engaños y desestimular la compra de productos no deseados. 

Asimismo, esta entidad aconseja por ejemplo, para el caso de Uruguay, implementar la medida en alimentos procesados y ultraprocesados, incluyendo bebidas. 

También estar acompañado de medidas que detengan la utilización de imágenes, colores y elementos gráficos que resulten engañosos, sobre todo para el caso de los niños. 

Por ahora los colombianos tendrán que esperar hasta finales de este mes para saber si, finalmente, el proyecto dará pasos decisivos para ser ley. 

Experiencia en otro países

Chile es el único país latinoamericano que cuenta con una ley de etiquetado ya implementada desde hace tres años, similar a la que se busca en Colombia.

Por su parte, si bien en Uruguay y Perú no han entrado en funcionamiento, ya hay plazos definidos para que las empresas empiecen a poner los sellos. 

En la nación uruguaya esta política entrará en funcionamiento en 2020, pues las empresas se verán obligadas a usar los sellos correspondientes. Gastón Ares, profesor de la Universidad de la República de este país y coordinador del Núcleo interdisciplinario alimentación y bienestar, asegura que “esperan que la población pueda identificar los productos y tenga en cuenta las características nutricionales al momento de comprarlos. Acá la industria, claramente, se ha mostrado en contra”.

A finales de junio, en Perú, establecieron que empezará a funcionar a principios del año próximo.


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