LA PERSONERÍA DENUNCIA EL PELIGRO DE LOS USUARIOS

Haciendo referencia a lo relacionado con los usuarios, en donde al parecer a la fecha, extraoficialmente hay 150 casos positivos para COVID-19, para disminuir la cantidad de usuarios que llegaba a los PAU a hacer trámites, la carta del sindicato asegura que se adoptó la medida del pico y cédula. Sobre esto, asegura el grupo de trabajadores que no ha sido suficientemente efectiva ya que, inicialmente, muchos usuarios no se enteraron de la medida, siguieron llegando a los PAU, cosa que todavía siguen haciendo algunos exponiendo razones muy válidas, otros no tanto, pero lo cierto es que a ninguno se le puede devolver a su casa. Asimismo, se determinó que no estuvieran más de 50 personas en los PAU en el mismo momento, sin embargo, en ciertos puntos se siguió manejando cifras altas de usuarios que están en alto riesgo de contagio.

En otros puntos, dice la carta, se adoptó el método de entrar solo el número de usuarios de acuerdo a la cantidad de funcionarios que los podían atender, esto mejoro la situación adentro, pero ninguna de las dos medidas evita la aglomeración de usuarios afuera, los cuales deben hacer largas filas en la calle por varias horas. En dichas filas no se respetan las distancias recomendadas y muchos usuarios no pueden comprar los elementos de protección necesarios por su condición económica. Como si fuera poco, la carta sostiene que la mayoría de esos usuarios son personas mayores de edad y con enfermedades crónicas que están dentro de las personas de mayor riesgo de mortalidad por COVID-19. De acuerdo con la comunicación, algunos van a los PAU a hacer trámites que no son urgentes y un gran numero van a hacer gestiones relacionadas con la entrega de medicamentos, incluidos los de enfermedades de alto costo. Por estas razones, el sindicato no entiende por qué los dirigentes de la empresa no han implementado medidas contundentes para evitar que los usuarios tengan que desplazarse a los PAU; en otras EAPB tanto del régimen contributivo como del régimen subsidiado si se ha logrado disminuir al máximo la salida de los usuarios de la casa, facilitando los trámites administrativos y de autorizaciones a través de herramientas tecnológicas como páginas web, correos electrónicos, celular, etc.

Asimismo, los colaboradores dicen no entender por qué si la Secretaria de salud de la alcaldía de Enrique Peñaloza, en cabeza de, Luis Morales, publicitó tanto los avances tecnológicos dentro de la Red Integrada de Salud de Bogotá de la cual hace parte Capital Salud EPS-S, no se vean los resultados de esos avances en beneficio de los pacientes. Sintacapital dice que los dirigentes de la empresa no han aprovechado la tecnología de la forma en que deberían. En cuanto a lo de los medicamentos, explica la carta, debería haberse implementado un plan para entregarlos a domicilio. De igual forma indica que los dirigentes de la empresa se demoraron inclusive en realizar el plan de emergencia dirigido a los usuarios para la atención de los pacientes sospechosos y positivos de COVID-19, lo cual fue denunciado por la Personería en la evaluación que hicieron de 13 EAPB sobre el tema, donde reportan que la EPS no cumplía con la creación y/o implementación del Plan de forma oportuna.

Por el lado de los trabajadores, empezando por los del área de Servicio al Cliente que son los que atienden a los usuarios en los PAU; sostiene el documento que la posibilidad de teletrabajo o trabajo en casa no es tan viable, tienen entendido que la Dirección de esa área sacara a varios de los analistas de los PAU para apoyar en actividades que no están relacionadas con sus funciones, a otras áreas netamente administrativas cuando pudieron colocarlos a hacerle la atención a los usuarios. En cuanto al Servicio al Cliente la misiva advierte que debieron empezar a protegerlos con los Elementos de Protección Personal (EPP) adecuados desde muy temprano, pero no fue así, además de que las directivas se demoraron en entregar estos elementos adecuados ni suficientes.  “Al principio no había jabón líquido en los envases correctos en todos los PAU, tampoco gel antibacterial suficiente para que todos los analistas hicieran su lavado de manos de forma adecuada, a pesar de ello cuando el área de Seguridad y Salud en el trabajo, le indicó a la Secretaria Jurídica que debían dotar de guantes y gafas protectoras a ese grupo, ella dijo que no eran necesarios, aduciendo que según los protocolos, esos eran solo para profesionales de la salud que trabajaban en los hospitales”; puntualiza.

En este sentido, el sindicato le expresó en algún momento al Gerente que este grupo de funcionarios debía considerarse a la par de los profesionales de la salud del área asistencial, ya que están en contacto permanente con personas enfermas o familiares de personas enfermas o que muchas veces los usuarios a los que atienden, salen de los hospitales hacia los PAU, llevando papeles que son un medio de transmisión del virus. Cuando por fin se empezaron a repartir esos EPP, dice la carta que no se entregaron de la calidad y en la cantidad adecuada, por ejemplo, en cuanto a tapabocas se entregaron de los convencionales, los cuales además de estar comprobado que no protegen al que lo usa, no evitan de forma completa el esparcimiento de partículas de aerosol que son uno de los vehículos de transporte del virus y de estos tampoco se entregaron en la cantidad adecuada, a tal punto que muchos de los trabajadores tenían que mantenerse con el mismo tapabocas todo el día, cuando la recomendación es cambiarlos cada 6 horas y, en algunos casos, se han quedado sin tapabocas mientras les entregan unos nuevos, lo que ha obligado a algunos a tener que comprarlos con su propio dinero.

Los casos más complicados sucedieron en los municipios del Meta, donde solo hasta estos últimos días empezaron a llegar dichos EPP se afirma en la carta, pero los directivos de la Sucursal Meta informaron y presentaron un reporte a la Gerencia General hace algunas semanas que ya habían distribuido todos los EPP a todos los municipios en cantidades adecuadas, lo cual no fue cierto, ya que los elementos que todavía usan los trabajadores en la mayoría de esos municipios, los compraron con su propio dinero y otros se los habían entregado el año pasado. Esta situación fue informada al Gerente General de la empresa y, sin embargo, no se hizo nada para agilizar la entrega de los EPP, tampoco vieron que se abrieran procesos disciplinarios contra los responsables de enviar la información falsa. Para los colaboradores, es evidente el riesgo que corren los trabajadores del Meta, porque de todos los departamentos del país, al día de hoy, tiene el mayor crecimiento de casos positivos por 100.000 habitantes, por las condiciones difíciles en que se trabaja en esos municipios y son evidentes las falencias del sistema de salud en esa zona.

En este momento, afima la misiva hay 7 de esos municipios con casos positivos de COVID-19, y sobresale lo que sucede en el municipio de San Juan de Arama, donde están en aislamiento y evaluación 16 personas, uno ya con síntomas y 2 casos ya reportados como positivos, una niña de 7 años y una bebé de 3 meses, todos afiliados a Capital Salud EPS-S. Estuvieron en contacto con un paciente positivo que se encuentra hospitalizado en el municipio de Granada. “En todos estos municipios hay personas trabajando sin los EPP adecuados y sin saber si alguna de ellas estuvo en los PAU”, asegura.

Algo parecido dicen los trabajadores sucede con las demás áreas de la empresa donde tampoco se han entregado los EPP de forma oportuna, ni en las cantidades adecuadas, por lo que el sindicato resaltó la situación de los Auditores Concurrentes, este grupo de funcionarios en mayor medida, debían considerarse a la par de los profesionales de la salud del área asistencial, porque realizan su trabajo en los hospitales. “A ellos, por lo menos los de Bogotá, solo hasta el 13 de marzo del 2020 se les entregaron tapabocas convencionales en un numero de 5, hasta el 20 de marzo se les entregaron 2 respiradores N95, 5 pares de guantes y 1 tarrito de gel antibacterial. El 3 de abril, 3 respiradores N95, y 19 pares de guantes y jabón líquido, pero a la fecha no se les han entregado más elementos, en ningún momento se les ha entregado gafas protectoras. Las trabajadoras Auditoras del Meta son las que están en peores condiciones. De igual manera, esto se repite en todas las áreas de la empresa, en algunas a la fecha ya se les acabaron los EPP entregados” , puntualiza.


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